Garitano, el Almería, el respeto y la intolerancia

Como espectáculo que es, el fútbol suele dejar imágenes a comentar durante los días posteriores a cualquier partido. Lamentablemente, hace mucho tiempo que esto dejó de ser un deporte y las noticias se ubican más en el plano de lo extradeportivo que en aquello que ha ocurrido sobre el césped.

La lamentable escena de esta jornada tuvo lugar en la sala de prensa del Estadio de los Juegos del Mediterráneo, con el abandono de Gaizka Garitano a los periodistas que esperaban la rueda de prensa del entrenador del Eibar. Después de que el jefe de prensa del conjunto almeriense explicara que la conferencia se haría en primer lugar en euskera y luego en castellano, dos de los presentes en la sala interrumpieron al técnico para recriminarle la contestación en vasco. La paciencia del bilbaíno se agotó y, desde ahí, comenzó la guerra de opiniones.

Hoy sale a la luz que los que produjeron la marcha de Gaizka no son periodistas. Uno de ellos, profesor. El otro, secretario de la delegación almeriense de la FAF. En común, dos catetos que vuelven a demostrar que no todo el mundo puede ser considerado periodista, aunque vaya por delante que no todos los casos son así. Sé de periodistas inútiles e irrespetuosos que pululan por los medios y conozco a currantes que, sin tener el título, poseen unos conocimientos y un saber estar mucho mayor del que otros tienen.

Y, ahora, se sitúan a un lado los que no dudaron en castigar al club rojiblanco, urcitanos y ciudad de Almería, en general, para tacharlos de paletos e insolentes por culpa de dos que para nada representan a alguno de ellos. Encabezada la lista por la periodista Samanta Villar, que escribió un desafortunado comentario en Twitter en el que desprestigiaba a los periodistas almerienses de una manera bastante curiosa. Curiosa, porque habla de compañeros “que a duras penas entienden el castellano” y lo hace con un tuit de 16 palabras en el que comete un error brutal de concordancia de número. Será un fallo, pero si se permite la licencia de dar lecciones de idioma, al menos que las aprenda antes ella.

Por el otro, los que despellejaron de inmediato a Garitano por su actitud. A la vista de estos, un vasco que viene aquí a hablar sin que le importe que otros no lo entiendan. Tal vez no hayan visto, o no hayan querido ver, que la rueda de prensa se haría en dos partes: una primera en euskera y la segunda en castellano. Tampoco se habrán parado a escuchar, siquiera, que él responde en el mismo idioma en que le pregunta la reportera. Ni que Juanjo Moreno, jefe de prensa del Almería, estuviera de diez para abroncar a estos irresponsables por el número que formaron.

Y como tanto nos gusta lo de afuera y tan poquito lo de aquí, nada habría pasado si el entrenador hubiera sido extranjero. Ocurre con David Moyes, que ofrece todas sus charlas en inglés, y pasó con el idolatrado David Beckham, del que nunca oí una queja por irse del país sin apenas chapurrear el español.

 

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